Un
experimento: Hace la prueba de dejar las bolsas de las compras sin guardar
durante un par de semanas. Vas a ver que cuando vayas a mirarlas ya no sentís más
esa alegría inigualable que sentís cuando llegas a tu casa y enseguida sacas
las cosas de las bolsas. Lo descubrí por ser tan desordenada en general, y después
de pensarlo por un rato me di cuenta que no son las cosas que había comprado lo
que me entusiasmaban, sino el hecho de haber comprado esas cosas. Pienso que el
motivo de esa alegría que uno experimenta se debe a la sensación de poder comprar. Es
el mismo motorcito enfermo que te hace sentir magnánimo entre las góndolas y te
hace meter cosas en el changuito como un zombie al ritmo de un tambor invisible;
el hecho de saber que tenes la capacidad de obtener cualquiera de esas cosas que están apoyadas ahí
tiene un gustito dulce de poder y un sentimiento supremo de control. No me malentiendan: no soy una adicta a las compras. Esto es solo un
ejemplo boludo de las peligrosas mentiras de todos los días que nos hacen ignorar por un rato la realidad del mundo. Hay que aprender a encontrar un
balance real para no dejarnos controlar por esta y muchas otras ilusiones que
la sociedad y la vida moderna nos imponen.
jueves, 28 de noviembre de 2013
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Odio
Mayormente en la oficina, y sobre todo entre el horario de almuerzo y las tres de la tarde, siento una sensación profunda de aborrecimiento a todo lo que existe en el universo. Esto sucede por varios y muy diferentes motivos. El motivo mas frecuente es el tedio, un intenso aburrimiento encarnándose en lo mas profundo de mi ser cuando no tengo nada interesante para hacer. El segundo principal motivo de esta frustración que me genera entre otras cosas la necesidad de buscar muchas malas palabras en Google (espero que no lo monitoreen mucho), es el hecho de tener muchísimo trabajo y demasiadas personas molestandome al mismo tiempo, lo cual impediría la finalización de hasta la mas mínima tarea, y a su vez causa la procrastinación por el cansancio mental que me generan las interrupciones y el desperdicio inescrupuloso de mi tiempo. De vez en cuando aparecen motivos relacionados con la interacción con ciertas personas que hacen mi día aun mas odiable, aunque encuentro innecesario entrar en detalle acerca de cuan estúpida o desconsiderada puede ser la gente a veces. Por supuesto hay motivos intrínsecos a mi naturaleza femenina como la irritabilidad premenstrual y el dolor de tetas, así como otros hechos absurdos que contribuyen a experimentar un mal día.
Cuanta razón tiene ese dicho "mira que malo sera el trabajo que tienen que pagarte para hacerlo"; pero lo molesto es que cuando no tenía trabajo estaba desesperada buscando.
La conclusion es que soy una gata flora de aquellas.
Cuanta razón tiene ese dicho "mira que malo sera el trabajo que tienen que pagarte para hacerlo"; pero lo molesto es que cuando no tenía trabajo estaba desesperada buscando.
La conclusion es que soy una gata flora de aquellas.
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