Traían su cuerpo
inerte sobre una camilla; ya estaba frío y no había color en sus mejillas.
La criatura
que había acabado con su vida logro escapar de regreso al bosque motivo por el
cual, desgarrados, decidimos salir a darle caza.
Al regresar
a la cabaña para abastecernos de suministros nos percatamos de que las cosas
estaban desordenadas; de alguna forma estas criaturas homicidas, quizás a través
de su evolucionado olfato, habían logrado encontrar la cabaña del bosque donde guardábamos
los suministros de caza.
Henchidos
de odio tomamos los rifles y llenamos nuestras mochilas de municiones. Nos
dirigimos con sigilo de cazador a través del bosque buscando indicios del
paradero de la criatura hasta que los rastros desaparecieron, motivo por el
cual decidimos separarnos para cubrir más terreno.
Pasado un
largo rato de caminata en solitario me encontré en lo profundo del bosque y
como se aproximaba la noche comencé a tomar el camino de vuelta. Luego de intentar
retomar mis pasos varias veces me encontré perdida en un sendero desconocido; mi
ansiedad crecía mientras se hacía cada vez más oscuro cuando comencé a ver huellas
y algunas ramas quebradas. Con sigilo seguí avanzando, tratando de encontrar la
salida pero la noche finalmente cayó y comencé a escuchar sonidos espeluznantes.
Temblando
de miedo alisté el rifle y frente a mi emergió una de estas amenazadoras
criaturas, pero no pareció percatarse de mi presencia. Aun odiando
a esa criatura y deseando una dulce venganza bajé lentamente el rifle sin producir sonido
alguno.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario