jueves, 4 de junio de 2015

Venganza

Traían su cuerpo inerte sobre una camilla; ya estaba frío y no había color en sus mejillas.

La criatura que había acabado con su vida logro escapar de regreso al bosque motivo por el cual, desgarrados, decidimos salir a darle caza.

Al regresar a la cabaña para abastecernos de suministros nos percatamos de que las cosas estaban desordenadas; de alguna forma estas criaturas homicidas, quizás a través de su evolucionado olfato, habían logrado encontrar la cabaña del bosque donde guardábamos los suministros de caza.

Henchidos de odio tomamos los rifles y llenamos nuestras mochilas de municiones. Nos dirigimos con sigilo de cazador a través del bosque buscando indicios del paradero de la criatura hasta que los rastros desaparecieron, motivo por el cual decidimos separarnos para cubrir más terreno.

Pasado un largo rato de caminata en solitario me encontré en lo profundo del bosque y como se aproximaba la noche comencé a tomar el camino de vuelta. Luego de intentar retomar mis pasos varias veces me encontré perdida en un sendero desconocido; mi ansiedad crecía mientras se hacía cada vez más oscuro cuando comencé a ver huellas y algunas ramas quebradas. Con sigilo seguí avanzando, tratando de encontrar la salida pero la noche finalmente cayó y comencé a escuchar sonidos espeluznantes.

Temblando de miedo alisté el rifle y frente a mi emergió una de estas amenazadoras criaturas, pero no pareció percatarse de mi presencia. Aun odiando a esa criatura y deseando una dulce venganza bajé lentamente el rifle sin producir sonido alguno.

Después de todo, era sólo un animal.

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