jueves, 4 de junio de 2015

Venganza

Traían su cuerpo inerte sobre una camilla; ya estaba frío y no había color en sus mejillas.

La criatura que había acabado con su vida logro escapar de regreso al bosque motivo por el cual, desgarrados, decidimos salir a darle caza.

Al regresar a la cabaña para abastecernos de suministros nos percatamos de que las cosas estaban desordenadas; de alguna forma estas criaturas homicidas, quizás a través de su evolucionado olfato, habían logrado encontrar la cabaña del bosque donde guardábamos los suministros de caza.

Henchidos de odio tomamos los rifles y llenamos nuestras mochilas de municiones. Nos dirigimos con sigilo de cazador a través del bosque buscando indicios del paradero de la criatura hasta que los rastros desaparecieron, motivo por el cual decidimos separarnos para cubrir más terreno.

Pasado un largo rato de caminata en solitario me encontré en lo profundo del bosque y como se aproximaba la noche comencé a tomar el camino de vuelta. Luego de intentar retomar mis pasos varias veces me encontré perdida en un sendero desconocido; mi ansiedad crecía mientras se hacía cada vez más oscuro cuando comencé a ver huellas y algunas ramas quebradas. Con sigilo seguí avanzando, tratando de encontrar la salida pero la noche finalmente cayó y comencé a escuchar sonidos espeluznantes.

Temblando de miedo alisté el rifle y frente a mi emergió una de estas amenazadoras criaturas, pero no pareció percatarse de mi presencia. Aun odiando a esa criatura y deseando una dulce venganza bajé lentamente el rifle sin producir sonido alguno.

Después de todo, era sólo un animal.

jueves, 5 de marzo de 2015

Gris


Abre sus ojos y nota el entumecimiento de sus sentidos. Envolviendo su cuerpo descubre un extraño material gris que no es completamente sólido; pareciera una mezcla entre un líquido y un gas que presiona ligeramente su piel, manteniéndose firme sobre la superficie y moviéndose con sus movimientos.

Ese invierno había sido extraño. Algunas veces se encontraba en una habitación sin saber qué hacía allí, por lo que se retiraba y bajaba unos peldaños de las escaleras para luego frenar en seco y volver a subir, regresando a la habitación; este proceso se repetía una, otra y otra vez como unidades aisladas de repetitiva ridiculez. Otras veces descubría un adorno navideño en sus manos, lo miraba y pensaba en enterrarlo en el jardín; ella depositaba el objeto en una pequeña mesa para luego volver a descubrirlo entre sus manos y pensar en enterrarlo. Una, otra y otra vez.

El material gris sigue envolviendo su cuerpo entumecido.

martes, 6 de enero de 2015

La llamada

Dos semanas antes de Navidad recibió la peor llamada telefónica que había recibido jamás.

Cortó el teléfono con un gemido agudo y lastimero, y sus manos se apoyaron temblorosas sobre el teclado del ordenador portátil que la empresa le había provisto.

Era tarde y la poca gente que quedaba en la oficina comenzó a rodearla lentamente al ver su expresión demente, preguntando qué había sucedido.

Cual caricatura grotesca copiosas y gruesas lagrimas saltaban sin ningún esfuerzo de sus ojos, corriendo su maquillaje de delineador negro hasta el cuello y mojando su camisa blanca; todo era monocromático y sucedía en cámara lenta. No había sonido alguno en kilómetros a la redonda.

Su madre había sido asesinada luego de que cuatro hombres le arrebataran sus pertenencias; una mujer humilde que trabajó toda su vida se convirtió, en un segundo, en otra de las tantas víctimas de una sociedad enferma producto de un gobierno corrupto que durante diez años logró construir una anarquía disfrazada de democracia.

Una sociedad en la cual la gente que sigue votándolos tiene más beneficios que la gente trabajadora; un país en donde los criminales y asesinos tienen más recursos que los trabajadores retirados.

Un país sin respeto, con un sistema judicial desmantelado.

Un país sin salvación, al menos en el corto plazo.

Ella ya sabía que las cosas eran así, ya que varias veces había logrado escapar del mismo destino que su madre, en la misma calle,  horario, y en exactamente las mismas circunstancias.

Ella que también había logrado escapar de ese país gobernado por monstruos corruptos y siniestros, se secó la cara y se apresuró a salir de la oficina.

Necesitaba comprar una cama para su hermano esa misma noche.

viernes, 17 de enero de 2014

Plástica

Yo no tendría más de ocho o nueve años de edad cuando en la escuela primaria pintaba una escultura de papel y cartón con tempera color lila. Entonces encontré un pedacito de esponja y decidí pintar con eso para darle otro efecto. Lo que no me había dado cuenta era que en algún momento esa esponja ya había sido usada por alguien que le gustaba la tempera color ocre-marrón.  Cuando me di cuenta, me pareció tan linda la mezcla con el color lila que entusiasmada seguí usando esa esponja manchada. 

Cuando estaba por terminar mi obra de arte se me acerca la maestra de plástica (a la que yo adoraba) y me dice -“¿Qué hiciste Yuli? ¡Lo arruinaste!”. Instantáneamente sentí una presión conocida en los parpados cuando se te llenan de lágrimas, y no dije nada. Me gustaría volver a ese momento y decirle: -“A mí me parece que queda lindo así profesora. ¿Por qué no enseña matemática si lo que a usted le gusta es decir cuando algo está bien o mal?”. Claramente es una respuesta demasiado elaborada para una nena de ocho o nueve años de edad. Pero quizás podría haber dicho algo que le hiciera darse cuenta de la estupidez de sus palabras. 

No es necesario aclarar que a esa señora le perdí el cariño.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Comprar

Un experimento: Hace la prueba de dejar las bolsas de las compras sin guardar durante un par de semanas. Vas a ver que cuando vayas a mirarlas ya no sentís más esa alegría inigualable que sentís cuando llegas a tu casa y enseguida sacas las cosas de las bolsas. Lo descubrí por ser tan desordenada en general, y después de pensarlo por un rato me di cuenta que no son las cosas que había comprado lo que me entusiasmaban, sino el hecho de haber comprado esas cosas. Pienso que el motivo de esa alegría que uno experimenta se debe a la sensación de poder comprar. Es el mismo motorcito enfermo que te hace sentir magnánimo entre las góndolas y te hace meter cosas en el changuito como un zombie al ritmo de un tambor invisible; el hecho de saber que tenes la capacidad de obtener cualquiera de esas cosas que están apoyadas ahí tiene un gustito dulce de poder y un sentimiento supremo de control. No me malentiendan: no soy una adicta a las compras. Esto es solo un ejemplo boludo de las peligrosas mentiras de todos los días que nos hacen ignorar por un rato la realidad del mundo. Hay que aprender a encontrar un balance real para no dejarnos controlar por esta y muchas otras ilusiones que la sociedad y la vida moderna nos imponen.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Odio

Mayormente en la oficina, y sobre todo entre el horario de almuerzo y las tres de la tarde, siento una sensación profunda de aborrecimiento a todo lo que existe en el universo. Esto sucede por varios y muy diferentes motivos. El motivo mas frecuente es el tedio, un intenso aburrimiento encarnándose en lo mas profundo de mi ser cuando no tengo nada interesante para hacer. El segundo principal motivo de esta frustración que me genera entre otras cosas la necesidad de buscar muchas malas palabras en Google (espero que no lo monitoreen mucho), es el hecho de tener muchísimo trabajo y demasiadas personas molestandome al mismo tiempo, lo cual impediría la finalización de hasta la mas mínima tarea, y a su vez causa la procrastinación por el cansancio mental que me generan las interrupciones y el desperdicio inescrupuloso de mi tiempo. De vez en cuando aparecen motivos relacionados con la interacción con ciertas personas que hacen mi día aun mas odiable, aunque encuentro innecesario entrar en detalle acerca de cuan estúpida o desconsiderada puede ser la gente a veces. Por supuesto hay motivos intrínsecos a mi naturaleza femenina como la irritabilidad premenstrual y el dolor de tetas, así como otros hechos absurdos que contribuyen a experimentar un mal día.

Cuanta razón tiene ese dicho "mira que malo sera el trabajo que tienen que pagarte para hacerlo"; pero lo molesto es que cuando no tenía trabajo estaba desesperada buscando.

La conclusion es que soy una gata flora de aquellas.

martes, 10 de septiembre de 2013

Realidad

¿Cuántas veces has mirado el cielo glorioso y te has dado cuenta que nada es lo que parece?

Desde las sombras está surgiendo un héroe, aquel que podría ayudarnos a tener éxito.

Comienza la batalla de las mentes, sembrando confusiones; signos de fuerzas malvadas llenos de conceptos retorcidos.

Abraza la debilidad de tus dudas y recuerda pedirle consejos a la muerte.

Mi maestro es el bufón de las impresiones, el catalizador de la realidad.