Luego de un
inicio entusiasmado me doy cuenta que lentamente se me empieza a acabar la
pila. Quizás la trivialidad de mí día a día termina apagando cualquier intento
creativo de mi parte, ya que cuando pienso en escribir algo todo tema me parece
absurdo.
Por
supuesto que estas preocupaciones banales son mitigadas por la certeza de que a
contadas personas les interesa leer lo que escribo; esto me lleva a encontrar cierta
paz conmigo misma ya que me da cuenta de lo ínfima y pequeñita que es mi vida con
respecto a este mundo gigante y confuso.
Un pensamiento
propio es difícilmente sostenible en mi vorágine mental llena de imágenes y palabras
todas mezcladas, que cual sirenas lujuriosas terminan por entretenerme y
alejarme de los pensamientos e ideas que valen la pena poner por escrito.
Nunca he
logrado silenciar a esas sirenas. Quizás este ruido existe para anestesiarme o
no dejarme ver cosas que no estoy preparada para comprender, o cosas que por pereza
o cobardía no puedo enfrentar.
La pregunta
es qué cosas.